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Errores en la sentadilla que debes corregir

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Errores en la sentadilla que debes corregir

Los fallos más habituales al sentadillear y cómo mejorar tu técnica.

La sentadilla es uno de los ejercicios más completos que existen: trabaja piernas, glúteos y zona media, y se parece a movimientos que haces cada día, como sentarte o levantarte. Precisamente por eso conviene hacerla bien. Estos son los errores más habituales y cómo corregirlos sin complicarte.

Por qué se cometen tantos errores

Es un movimiento que implica varias articulaciones a la vez: tobillos, rodillas, caderas y columna. Si una de ellas tiene poca movilidad o la musculatura está débil, el cuerpo compensa y aparece un fallo técnico. Por eso no existe una sentadilla idéntica para todo el mundo: la anchura de los pies, la apertura y la profundidad dependen de tu anatomía y de tu movilidad.

Las rodillas se cierran hacia dentro

Es uno de los fallos más comunes, sobre todo al subir. Suele deberse a falta de fuerza en los glúteos o a una carga demasiado alta para tu nivel. Para corregirlo, empuja las rodillas en la dirección de las puntas de los pies y piensa en abrir el suelo con los pies. Si sigue pasando, reduce el peso y añade ejercicios de glúteo como el puente de cadera o la zancada.

La espalda se redondea al bajar

Cuando la zona lumbar pierde su posición neutra al final del recorrido, la carga se reparte peor sobre la columna. A veces ocurre por bajar más de lo que tu movilidad permite. Limita la profundidad a un rango que controles, mantén el pecho abierto y el abdomen firme. Practicar la sentadilla a caja, sentándote en un banco a una altura cómoda, ayuda mucho a fijar la técnica.

Los talones se levantan del suelo

Si los talones se despegan, el peso se va hacia delante y la técnica se resiente. Las causas más frecuentes son la poca movilidad de tobillo o una postura inclinada hacia delante. Puedes probar con una pequeña elevación bajo los talones, como un disco fino o un calzado de suela firme, mientras trabajas la movilidad del tobillo con ejercicios sencillos de rodilla a pared.

Bajar sin control y rebotar

Dejarse caer y rebotar abajo para ayudarse del impulso quita trabajo al músculo y castiga las articulaciones. Baja de forma controlada en uno o dos segundos, haz una pausa breve si puedes y sube con firmeza. Un ritmo constante enseña al cuerpo a coordinarse y te permite detectar fallos antes de que se conviertan en hábito.

No respirar ni activar el abdomen

Muchas personas contienen mal el aire o no tensan el abdomen. Antes de bajar, toma aire hacia el vientre, tensa la zona media como si fueras a recibir un golpe suave y suelta el aire al subir. Esta tensión estabiliza el tronco y ayuda a mantener una postura sólida bajo carga.

Subir el peso demasiado rápido

La ilusión por ver números mayores en la barra lleva a muchas personas a cargar más de lo que controlan. Sube peso solo cuando completes todas las series con buena técnica y con repeticiones en reserva. Un aumento pequeño pero constante da mejores resultados a largo plazo que saltos grandes seguidos de molestias.

Cómo practicar de forma segura

Empieza con sentadilla con peso corporal y añade una mancuerna al pecho. Cuando domines el patrón, pasa a la barra con cargas bajas. Grábate de lado y de frente para revisar tu técnica y, si tienes la oportunidad, pide que un entrenador cualificado la revise. Calienta siempre con movilidad de cadera y tobillo y unas series de aproximación.

Cuándo conviene pedir ayuda

Si notas dolor agudo, pinchazos en la rodilla o molestias que no desaparecen tras descansar, deja de entrenar ese ejercicio y consulta con un profesional sanitario. Tener una lesión previa o una limitación de movilidad no te impide entrenar piernas, pero sí requiere adaptar el ejercicio con criterio. Este artículo es informativo y no sustituye una valoración individual.

Resumen

Corrige la dirección de las rodillas, mantén una espalda estable, apoya bien los pies, controla la bajada, respira con tensión en el abdomen y sube el peso con paciencia. Con pequeños ajustes constantes, la sentadilla se convierte en una herramienta segura y muy eficaz.

Contenido informativo; no sustituye el consejo de un profesional sanitario.

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